Motel a Quina: Sexo fugaz en los ciber del centro y Providencia

Motel a Quina

Mostrar fotos sugerentes es la forma de captar la atencion de los otros hombres en el chat del ciber.

Con las 8 de la noche y en la calle Merced, a pesar del frio y los grados bajo cero, hay que hacer fila para esperar por un computador en un ciber. “Todas las cabinas estan ocupadas, el local esta lleno”, advierte el chico con peinado de pokemon que atiende la caja. En el local solo hay hombres, una variedad de estereotipos.

En el local se pasean oficinistas maduros, veinteañeros enfundados en jeans ajustados y chaquetas de cuero, tambien jovenes con la chasquilla relamida hacia al lado. Ante la mirada de los intrusos, algunos chicos ocultan su cara en los gorros de sus polerones. Es la hora del sexo casual.

Carlos es rubio, delgado y tiene 23 años, hace tres años trabaja de mesero en un cafe de la calle Lastarria, dice que conoce al reves y al derecho “el barrio”, como llama al sector de Bellas Artes. Cuenta que el sexo entre hombres escondidos en los ciber se transformo en un clasico hace un par de años.

Carlos explica que esta practica es una de las primeras formas de conocer tipos en la primera etapa de “la salida del closet”, una suerte de rito de iniciacion. Tambien agrega que este tipo de sexo “al paso” no es exclusivo de los jovenes homosexuales. “De vez en cuando, las parejas hetero caen en la tentacion del sexo furtivo, quiza por el bajo costo para acceder a una cabina”, cree Carlos. Una especie de alternativa al motel, pues la privacidad de estos cubiculos de madera lo permite.

En el primer piso la luz es tenue y la musica es sugerente, se oye el estribillo de una balada a todo volumen: “Liberame, por favor, me dueles, liberame de tu amor”.

Carlos dice que es una cancion de Monica Naranjo algo asi como la diva de la musica gay y tambien suenan las canciones lentas de David Bisbal. No es la unica melodia. Los otros ruidos son portazos que se sienten cada vez que los chicos se cambian de cabina, golpes en las endebles murallas cuando las parejas se escudriñan contra la pared, se susurran y tosen para disimular gemidos.

Carlos abre el chat interno y comienza a hablar con un chico de la cabina 9. Dice que esa ubicacion corresponde a las casetas del subterraneo. Comienza a chatear y su “imagen para mostrar” es su pene. No hay pudor.

-Carlos: ¿Que buscas?

-Cabina 9: Algo piola ¿y tu?

-Carlos: Busco sexo oral.

-Cabina 9: Me gusta hacerlo, pero depende del tipo.

-Carlos: ¿Y podriamos…?

-Cabina 9: Ya, pero baja a saludarme.

Asi de apresurado se da el flirteo en el ciber. Carlos asegura que despues de esta rapida presentacion, dentro de las cabinas sucede el sexo. En el lugar se venden condones y pañuelos desechables, que se exhiben en la vitrina en medio de los kojaks, chocolates y ceniceros que se ofrecen a los fumadores.

La media hora de navegacion en internet tiene un valor de 500 pesos. Una vez en el compartimento se puede acceder al chat que comunica con las otras cabinas en las que se puede tener cibersexo, luego se pasa al cara a cara. Carlos explica que la rutina de esta frenetica busqueda de sexo por las tardes es siempre la misma.

“Despues de hablar por el chat interno, de mirarse el torso, el cuerpo a traves de la webcam, uno se pasa a la otra cabina o el chico viene a la tuya. Haces como que vas al baño y una vez en la caseta puedes tener sexo con el”, asegura Carlos. Ahora recuerda que la practica no es exclusiva de chicos gays, porque quien le dio el dato fue una pareja de amigos hetero que quisieron cumplir la fantasia de tener sexo en un lugar publico. Por “quina” accedieron a media hora de total intimidad protegidos por el cubiculo.

“Tuvieron sexo sin que nadie los molestara, y es que los tipos que estan en la entrada se hacen los lesos”, asegura, mientras recorre el cubiculo con la mirada. Este mide mas de dos metros de altura. Recuerda que antes, en lugar de puertas de madera, habia cortinas de genero que cumplian la funcion de otorgar total intimidad a los usuarios, sobre todo para que pudieran visitar las paginas pornograficas sin estar expuestos al resto de los clientes.

Eso asegura Miriam, quien hasta el año pasado trabajaba en un ciber de la calle Jose Miguel de la Barra. Tambien cuenta que en estos lugares muchos jovenes trabajan en la prostitucion y utilizan el chat interno para ofrecer sus servicios.

“Me tocaba el asqueroso trabajo de limpiar las cabinas. Un dia me tope con un cubiculo que estaba cerrado, me subi a una silla para ver que pasaba y sorprendi a un tipo de 20 años teniendo sexo con un cincuenton”, recuerda. Tambien asegura que un gran numero de asiduos visitantes a estos lugares son sesentones.

Todas las cabinas tienen papeleros plasticos, como si se tratara de baños. Carlos dice que pasadas las seis de la tarde (hora peak), se pone papel higienico: es una regla. No todos respetan. Las cabinas estan sucias y los fluidos cubren las puertas desde comienzo a fin; es el vestigio del sexo brusco y apresurado. “Creo que a los encargados del local, una vez que pagas, no les importa en que ocupes la cabina”.

Ernesto, estudiante de periodismo de 25 años, dice que la mayoria de los cafes quedan ubicados entre las estaciones Santa Lucia y Bellas Artes. “Los mas conocidos son el Mhitos, Revelacion, Liberacion y Friends”. El estudiante tiene un ranking personal sobre lo permisivo que puede llegar a ser cada local respecto al sexo. “En uno de los locales hay un cuarto oscuro donde se pueden meter cuatro personas y tocarse”, asegura Ernesto.

TENTACION HETERO

En los foros de internet chilenos se pueden encontrar testimonios de hombres que narran experiencias de sexo en lugares publicos. El escenario favorito es el ciber, por la adrenalina que se siente durante un encuentro sexual, al borde de ser sorprendidos.

En una de las confesiones, un chico revela la excitacion que le provoco la hazaña: “En aquella cabina se podia hacer de todo por lo espaciosa. Camino a conocer el ciber, le hice una apuesta, mi amiga dudaba de la direccion del local. Le propuse que si el ciber quedaba en la direccion que yo señalaba jugariamos a quitarnos la ropa ante las camaras. Ella en su cabina y yo en la mia. Cuando llegamos al lugar, le dije que habia ganado. Despues de mostrarnos el cuerpo por la webcam me pase a su cabina, la sente en la mesita del PC y lo hicimos muy rapido. Fue una sensacion increible”.

En el sitio chileno chilewarez.cl se puede ver un video donde aparece una pareja teniendo sexo sobre la alfombra. La cajera echada sobre la mesa duerme sin sospechar lo que sucede a sus pies. Abajo una chica morena que esta encima de su novio va quitandose poco a poco la ropa para tener sexo. El video tiene un gran numero de visitas.

Juan tiene 29 años y hace tres años le dijeron que es portador del VIH. Recuerda que antes de su enfermedad era asiduo a los cibercafes de Providencia, ubicados cerca de las Torres de Tajamar. Dice que alli se disfrutaba de esta especie de complicidad grupal con los otros hombres.

Recuerda muy bien esos pasillos iluminados solo por la luz sutil de tubos fluorescentes, lo que facilitaba la desinhibicion. Asegura que para subir la temperatura, en los computadores se pueden encontrar carpetas con peliculas XXX.

“Siempre ha habido hueveo en estos ciber y alli se juntan los chiquillos a conocer a otros minos. Alli se va a la segura si lo que quieres es sexo. Lo malo es que no todos se cuidan”, asegura Juan.

En medio de la nube de humo del cigarro y los susurros en el ciber de la calle Merced, Carlos explica que la discrecion de estos lugares es perfecta para los amantes apresurados, porque aunque por fuera estos ciber parecen un negocio comun y corriente, adentro es una fiesta subterranea donde los hombres corretean de cabina en cabina y todo esta permitido.

Carlos agrega que lo malo de esta pequeña orgia es la falta de higiene y de prevencion “Muchos creen que el sexo oral no es peligroso. El lugar tampoco es higienico, los fluidos quedan ahi, tampoco sabes quien estuvo antes”, explica.

Aun recuerda que la primera vez que cruzo la puerta de un ciber para conocer hombres su visita termino en 10 minutos de sexo rapido con el tipo mas “pasable” del lugar. Al final se intercambiaron los telefonos. Del encuentro no quedo nada. “Es solo un buen rato. Hay sexo oral y tambien llegas a la penetracion, pero muy pocas veces se usa condon”, asegura Carlos, como recordando una fiesta con mal final.

Sexo publico

Dogging: Es el eufemismo britanico para denominar al sexo en lugares publicos. La diferencia esta en que se puede realizar bajo la atenta mirada de otros espectadores. Los participantes se ponen de acuerdo previamente por internet.

Crussing: Se refiere al sexo que tienen los gays en espacios publicos, generalmente en un descanso en la carretera. Son encuentros donde llegan varios interesados en participar en una noche de sexo con desconocidos.

Toothing: Esto consiste en dejar el blue-tooth conectado y ver a quienes esten conectados a diez metros de distancia. Despues del saludo inicial, se lanza la pregunta: ¿quieres toothing? Se dice que en España e Inglaterra es usado para encontrar fugaces parejas sexuales.

Fuente: Carolina Rojas / La Nacion Domingo

Posted: June 10th, 2008
at 2:12am by admin

Tagged with , , , ,


Categories: Reportajes,Sexualidad

Comments: 1 comment



 

One Response to 'Motel a Quina: Sexo fugaz en los ciber del centro y Providencia'

Subscribe to comments with RSS or TrackBack to 'Motel a Quina: Sexo fugaz en los ciber del centro y Providencia'.

  1. que historias ¡¡¡

     


 

Leave a Reply